Delincuencia organizada, el peor temporal climático del año y una tregua gremial que no está garantizada: así cerró el tercer trimestre 2026 el riesgo en rutas de carga de Chile. Qué exige ISO 28000 para el 4T.

El tercer trimestre de 2026 terminó con una combinación de riesgos que rara vez se ve de forma simultánea en el transporte de carga chileno. Bandas organizadas que secuestran y trasladan a conductores en plena Región Metropolitana. El Paso Los Libertadores acumulando, entre agosto y septiembre, un cierre récord de 34 días más una seguidilla de reaperturas y cierres nuevos que llegó hasta la última noche del trimestre. Un puente clave del sur colapsado y sin fecha de reconstrucción. Y, en medio de todo eso, un gremio camionero que terminó septiembre sin convocar un solo paro, aunque dejó abierta una negociación por el diésel que puede cambiar ese panorama en cualquier momento. Para una empresa que depende de que su carga llegue a tiempo, este trimestre no fue una excepción: fue un adelanto de lo que ISO 28000 llama gestionar el riesgo de la cadena de suministro como sistema, no como una serie de emergencias sueltas.
Delincuencia: el mismo patrón, con dos frentes nuevos al cierre
El patrón de fondo del trimestre se mantuvo donde ya estaba: bandas organizadas en la Región Metropolitana, con uso de armas de fuego o armas blancas y, en varios casos, secuestro o traslado forzado del conductor, más un foco paralelo de piratería de carga minera en Antofagasta. En julio, el caso de mayor valor del trimestre interceptó un camión con computadores avaluados en más de 350 millones de pesos en el eje Pudahuel-Ruta 68, con una banda de diez personas y tres armas de fuego. En agosto, un secuestro de conductor y peoneta en Cerrillos repitió la misma lógica.
Lo que cambió al cierre del trimestre fue la confirmación de que el patrón no da tregua ni en la última semana. El 28 de septiembre, seis sujetos interceptaron un camión que abastecía al Mall Plaza Sur de San Bernardo, intimidaron al conductor con armas blancas, lo obligaron a descender y lo trasladaron hasta la ribera del río Maipo, donde lo abandonaron. Carabineros detuvo a ocho personas, incluidos receptadores, un número que sugiere una red con roles diferenciados: toma, huida y venta de lo robado. Dos días después, en la madrugada del 30 de septiembre, una camioneta cargada con carne, salmón y quesos sustraídos previamente de camiones fue interceptada tras una persecución en el acceso a Laja (Ruta 5 Sur, Biobío); el conductor volcó a alta energía y escapó a pie sin que hubiera detenidos, pero el hecho confirma que ese corredor se está consolidando como una zona de acopio y reventa de carga robada, en la misma línea que un caso similar en Mulchén a fines de agosto.
A esto se suma un cambio de alcance en el propio monitoreo: desde el 29 de septiembre, los asaltos a camiones de transporte de valores y efectivo pasaron a formar parte del seguimiento, no solo los robos de mercancía, porque este tipo de hecho es un indicador directo de actividad de bandas armadas organizadas en una zona determinada, aunque no se detectó ningún caso nuevo dentro de la ventana de cierre del trimestre.
Clima: el trimestre que puso a prueba la continuidad logística
Si hay un dato que resume el riesgo climático del trimestre es este: entre julio y septiembre, Chile vivió el cierre más largo de la historia del Paso Los Libertadores (27 días al 10 de agosto, con un acumulado posterior de 34 días entre agosto y septiembre), dentro de un sistema frontal de julio que dejó al menos 13 fallecidos, más de 104 mil personas aisladas en su peor momento y un corte total de la Ruta 5 entre Copiapó y Vallenar. El paso no logró estabilizarse en todo septiembre: cerró, reabrió, volvió a cerrar y, la noche del 29 de septiembre, el Comité Binacional decretó un nuevo cierre preventivo por nevadas y hielo, con una reevaluación programada para la mañana siguiente cuyo resultado no alcanzó a confirmarse antes del cierre del trimestre.
El hallazgo más relevante para la planificación de rutas, sin embargo, apareció recién el 28 de septiembre, con tres días de retraso sobre el hecho real: el colapso parcial del puente Arturo Alessandri Palma en Lautaro (Araucanía), dañado el 25 de septiembre por la crecida del río Cautín. La Seremi de Transportes decretó un desvío obligatorio para camiones de alto tonelaje hacia Victoria, y el MOP confirmó que el puente deberá ser demolido y reconstruido sin plazo definido. Eso significa que una restricción nacida de una emergencia climática puntual se convirtió, de la noche a la mañana, en una condición semi-permanente para un corredor bioceánico que conecta con pasos fronterizos cordilleranos y que alimenta directamente la Ruta 5 Sur.
El retraso en detectar el cierre del puente de Lautaro no es un detalle menor: ocurrió porque el monitoreo de esos días se concentró en las cifras agregadas de SENAPRED (personas aisladas, alertas rojas) y no en los cierres puntuales de infraestructura. Es exactamente el tipo de brecha que un sistema de gestión de riesgo bien diseñado debe cerrar: una cosa es saber cuánta gente está aislada en una región, y otra muy distinta es saber qué puente específico, en qué corredor de carga, quedó inhabilitado para los próximos meses.
Protestas: el trimestre sin paros, pero con una tregua que no está garantizada
En contraste con los dos frentes anteriores, el trimestre completo transcurrió sin un solo paro de camioneros ni corte de ruta por movilización social, algo que contrasta con la recurrencia histórica de este tipo de episodios en Chile en fechas similares. El propio 30 de septiembre, día de cierre del trimestre, la CNTC y la Confederación Nacional de Dueños de Camiones descartaron explícitamente convocar un paro por el alza del diésel, tras reunirse con el subsecretario de Economía. Las conversaciones sobre cómo trasladar esas variaciones a las tarifas de flete van a continuar durante las próximas semanas con distintos ministerios.
Esto no es una buena noticia cerrada, sino una tregua condicionada: el alza de combustible es, históricamente, uno de los factores que más rápido convierte a un gremio en huelga en Chile. Que el trimestre termine sin cortes de ruta no significa que el 4T 2026 vaya a repetir el mismo patrón si esa negociación no avanza.
Qué exige ISO 28000 frente a un trimestre así
ISO 28000:2022 no evita un temporal ni desarticula una banda de robo de carga. Lo que exige es que una empresa de transporte o logística gestione estos tres frentes como un sistema integrado, con evidencia y revisión periódica, en lugar de reaccionar a cada evento por separado.
Mapa de riesgo por corredor, no por región genérica. El cierre del trimestre deja al menos tres corredores que necesitan tratamiento diferenciado: Pudahuel-Ruta 68 y San Bernardo por delincuencia organizada, el Paso Los Libertadores por clima intermitente de temporada, y el corredor bioceánico Lautaro-Victoria-Ruta 5 Sur por una restricción estructural de mediano plazo. Tratarlos con la misma política genérica de «seguridad en ruta» ignora que el tipo de respuesta que exige cada uno es distinto.
Verificación activa con fuentes oficiales antes de cada despacho, no solo al momento de planificar la ruta. El caso del puente de Lautaro muestra que una restricción puede pasar varios días sin aparecer en el radar si el monitoreo no cruza SENAPRED con la Dirección de Vialidad y las Seremi regionales de Transportes a nivel de infraestructura puntual.
Planes de contingencia que asuman el escenario base, no la excepción. Para cualquier operación que dependa de Los Libertadores o del corredor de Lautaro, el escenario de trabajo para el 4T 2026 debería ser el de una restricción prolongada, con ruta alternativa ya evaluada, y no el de una reapertura inminente que todavía no está confirmada.
Seguimiento activo de la negociación gremial como variable de riesgo, no solo de los eventos ya materializados. La ausencia de paros en el trimestre fue una decisión política del gremio, sujeta a cómo avance la conversación sobre el diésel, y debería estar en el radar de cualquier planificación logística de las próximas semanas.
Registro verificable de cada hallazgo, con su fecha real y su fecha de detección. El propio sistema de monitoreo de Profile Empresarial detectó el colapso del puente de Lautaro tres días después del hecho real; documentar esa brecha, en vez de ocultarla, es justamente lo que un sistema de gestión bajo ISO 28000 exige: mejora continua basada en lo que no funcionó, no solo en lo que sí.
Qué hacer en el 4T 2026
Primero, confirmar cuanto antes el resultado de la reevaluación del Paso Los Libertadores del 30 de septiembre y, mientras tanto, planificar cualquier despacho hacia Argentina por ese corredor asumiendo un cierre intermitente como escenario base. Segundo, incorporar el desvío Lautaro-Victoria-Ruta 5 Sur a la planificación estructural de rutas del sur, no como contingencia temporal. Tercero, reforzar los protocolos de escolta y rastreo GPS en los corredores que concentraron los incidentes más severos del trimestre: Pudahuel-Ruta 68, Vespucio Norte y San Bernardo. Cuarto, sumar a Los Ángeles-Laja (Ruta 5 Sur) al seguimiento activo de acopio de carga robada. Quinto, hacer seguimiento semanal de la negociación entre el gremio camionero y el Gobierno sobre el diésel, porque es el principal factor de riesgo de que el 4T 2026 rompa la tregua que mantuvo el trimestre anterior.
¿Tu empresa de transporte o logística sabe, hoy, en qué corredores específicos está expuesta a delincuencia organizada, cierres climáticos prolongados o una eventual movilización gremial, o sigue gestionando cada evento como si fuera el primero?
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Cesar Laya, Profile Empresarial. Tu Certificación, Nuestro Compromiso.
